retumban en mi monte de Venus.
Tiemblan sus faldas.
Gotean piedras por sus laderas.
Surcan ríos de espeso calor.
Se estremece el monte y yo,
impávida ante los acontecimientos.
Terremoto de compleja sintonía
de sentimientos firmes y desvanecidos.
Fulguroso final de un horrible desastre de pasión.
Has quebrado mi monte.
Haz que nazca en su epicentro
la llanura de tu deseo.
Has quebrantado mi silencio.
Haz de mis restos tu templo.
Ven a mi cada noche
y haz que cruja de placer mi reino.
(Allá por el 2003..)
No hay comentarios:
Publicar un comentario