Me daba el sol en la cara. Pero era una mañana fría. Las manos me olían a humo, a noche a calor. Intentaba respirar pero tenia los pulmones trabados por culpa del torbellino que zozobraba mi cuerpo.
Las calles me daban golpes en los pies. Dolían. Costaba andar. El sol me acompañaba. Alguna mirada sentenciante balanceaba a lo lejos. Mi mente no podía distinguir pensamientos.
El balanceo de mi cuerpo se tornaba acompasado. Los tacones no querían seguir un ritmo fijo. hace fría. No voy a llegar. El sol me acompañaba.
La respiración no tiene ritmo. Se para. Respiro. Hondo. Necesito mas aire. Estoy en la calle. Mi cuerpo no responde. El sol está a lo lejos. Tengo mucho frío. Respiro.
¿Que ha pasado? No se si estoy furiosa. No se si estoy inquieta. No se si duele. O soy feliz. Tengo la cara cortada, ajada.. Las lágrimas no ayudan esta mañana soleada.
Aquella mañana llegue a casa entre gente que no vi. Entre conversaciones que no escuché. Tan solo me acompañaban recuerdos y olores. Su olor. Y hacía frío. Pero el sol... estaba siempre ahí.