jueves, 25 de febrero de 2010

Piedra

Desenterraste mi alma para llenarla de piedras,

Acariciaste mi mano para soltarla del mundo.

Mientras escribo lágrimas negras y lloro letras vacías tiembla este endeble corazón, maltratado por la arena del tiempo, que ha desfilado en el infierno y hoy no encuentra la mano que lo sustenta.

Tiembla el niño insomne adolescente, que desvela sus noches con tu recuerdo, que ahoga sus sueños en ríos de tinta y escoge su vida de cenicero.

martes, 23 de febrero de 2010

Mañana de sabado. Febrero. Barcelona


Me daba el sol en la cara. Pero era una mañana fría. Las manos me olían a humo, a noche a calor. Intentaba respirar pero tenia los pulmones trabados por culpa del torbellino que zozobraba mi cuerpo.

Las calles me daban golpes en los pies. Dolían. Costaba andar. El sol me acompañaba. Alguna mirada sentenciante balanceaba a lo lejos. Mi mente no podía distinguir pensamientos.

El balanceo de mi cuerpo se tornaba acompasado. Los tacones no querían seguir un ritmo fijo. hace fría. No voy a llegar. El sol me acompañaba.

La respiración no tiene ritmo. Se para. Respiro. Hondo. Necesito mas aire. Estoy en la calle. Mi cuerpo no responde. El sol está a lo lejos. Tengo mucho frío. Respiro.

¿Que ha pasado? No se si estoy furiosa. No se si estoy inquieta. No se si duele. O soy feliz. Tengo la cara cortada, ajada.. Las lágrimas no ayudan esta mañana soleada.

Aquella mañana llegue a casa entre gente que no vi. Entre conversaciones que no escuché. Tan solo me acompañaban recuerdos y olores. Su olor. Y hacía frío. Pero el sol... estaba siempre ahí.