martes, 13 de julio de 2010

UN PASEO NOCTURNO


Tintinean violetas las líneas de mis uñas. Tiemblas las líneas serpenteando en la punta de mis dedos. Vista arriba. Luces. Coches. Un claxon. Vuelvo la vista a mis manos, siguen ahí. No han desparecido.

Las luces me persiguen. Están por todos lados. No consigo atraparlas. Las líneas de mis uñas me impiden celeridad. Mucho ruido. Calor. Nocturnidad. Más sonido de claxon. Y permanezco inmóvil. Rayas violetas que empujan mis dedos a lo desconocido.

Latidos atropellados. Me late el cuello. Bombean los ojos. Sudo. Hace calor. Luces. El sonido de mi respiración se agudiza. Vuelvo la cabeza. Más luces en medio de la noche. Me persiguen. Me ahogan. Latidos. Mis manos están húmedas.

Oigo algo. ¿Me hablas? Pero no estás. Retumban palabras en mi cabeza. Risas. Histeria. El cuello late insistentemente. Sudor. Mucho sudor. Ruido de coches. Respiraciones en mi nuca. En mi cuello. Mis manos persiguen las gotas. Las líneas violetas aprietan. Duele. Luces, claxon. Los ojos parpadean descompasados. Hace calor, hay muchos coches.

Luz verde. Arriba. Hace más calor. Se mueve. Me muevo. ¿Dónde voy? ¿Me hablas? ¿Eres tu? Vueltas. Mareo. Queda poco, Vista al frente. Ahí está. He llegado. Serpientes violetas en mis manos. Me guían. Me trasladan. Sudor. Manos. Latidos. Jadeos. Un cuello latiendo. Calor de noche de verano.

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