martes, 19 de enero de 2010

Dos

Dos. Dos personas, creo que por eso no lo entiendo. Diferentes, antítesis perfectas y complementarias la una de la otra. Siguen siendo dos. Empiezo a entender. No. No lo entiendo. Me confunde. ¿Cómo es posible?... supongo que por eso se supone que ya entenderé algún día. Eso dicen. Con el tiempo”...nada te turbe, nada te espante, todo pasa...” Pasa el tiempo.

Dos. Dos personas con los dedos entrelazados. No se miran. Se sienten. Se les unen los brazos. No se miran. Comparten. No entienden. Se les une el talle. No se miran. Se estremecen. Comparten. No entienden. Sus piernas se hacen nudo. No se miran. Se sienten. Comparten. No entienden. Se estremecen. Se confunden. No son dos. Solo hay una. Eso es lo que ocurre. Empiezo a entender. Dos personas. Un solo “yo”. Estoy turbada. Dos. Uno. Dos...

No tengo que entender. Aun no. Ahora solo tengo que seguir. Conmigo y conmigo. Las dos. Juntas. Entrelazadas. Sin mirarnos, sin entender, sintiendo...me levantaré de este confuso lecho. Lavo. Lavo mis pensamientos con jabón neutro. Limpios. Sigamos, yo y yo. Empecemos hoy desde cero. Juntas lo intentaremos. Las dos, mi hielo y mi fuego.

Hoy. Hoy será el día cero. Cero por empezar, pero no por saber. Mañana volverá a ser día cero pero sumaremos al más. Sumaremos uno más uno. Dos. No lo entiendo. No quiero entender. Me confunde. Siento. Camino y sigo. Adelante. Atrás. Vuelvo y sigo otra vez. Hoy será el día cero. Intentémoslo las dos juntas. Podemos. Olvidando momentos. Recordando los sentimientos. Maletas llenas de ellos. Y punto. Mañana maleta repleta por volver a empezar.

Volver a empezar

Con la maleta llena,

De sentimientos,

De intentos

De volver atrás.

Con las manos vacías

De caminos por andar

Y luego recordar.

Volver a empezar.

17-5-03

2 comentarios:

Carles Sastre dijo...

Preciosa reflexión.
Sin la dualidad interior no hay riqueza espiritual, no hay sufrimiento y en resumen no hay vida.
Es increible como nuestra dualidad interior se acalla por momentos cuando compartes ese momento katartico con alguien. Ese momento de complicidad que depasa cualquier razonamiento lógico.
Conseguir la calma interior sin ser querido solo está al alcance de quien domina el tiempo, y como nos enseña el artista Christian Boltanski , el tiempo es la imagen mas representativa de Diós.
PD: Nunca se empieza de nuevo! Por suerte. Sinó que escogemos un nuevo camino.

.o0 EnE 0o. dijo...

Gracias Carles.... me alegra ller esta reflexion del tema. :)