jueves, 21 de enero de 2010

MACARRA FELIZ

Y conocí a un chico de barrio que tan solo quería ser feliz. Un chico de barrio que sabía que es luchar por lo que uno cree. Y me hizo abrir los ojos mientras en mi radio Los Rodríguez me decían “…esta vez el dolor va a terminar…”

Un chico de barrio con la mayor fortuna del mundo. Rico en sinceridad. Millonario en valor. Y derrochaba su tiempo en conseguir sonrisas. A pesar de todo, un tipo singular, con ese toque duro de olor a navaja de los suburbios de una gran ciudad.

No se sabía muy bien de que eran los callos de sus manos. Unos de las baquetas, otros de sudor y alguno que otro extrañas heridas de las que solo queda cicatriz para saber qué le hizo ser mas fuerte.

La música siempre sonaba, incluso en su silencio las notas acompasaban cada uno de sus pasos.

Dio la vuelta a mi cabeza. Me hizo pensar a base de filosofía de calle y palabras de cariño. A su vez que excitaba mi mente excitaba mi cuerpo. Era capaz de llevarme al éxtasis con sus palabras. Sabía enjugar mis lágrimas mientras lamía mi pecho. Era un ser especial que erizaba mi piel con tan solo pensar en el. Destrozaba mi calma revolviendo entre mis piernas sus deseos.

Un tipo fuera de lo común. Capaz de transformarse según sus necesidades. Que siempre tenía la palabra felicidad como medio y fin de todos sus actos.

Olía a sudor. Sudor por trabajar en aquello que cree. Sudor de noches interminables en su su cama. Sudor que limpiaba a los suyos. Sudor de la vida que él había podido elegir vivir. Olía a inconformismo. Olía a deseo, a lujuria…a besos robados.

Era simplemente un chico de barrio que quería ser feliz, que me enseñó a oír mi música, a componer las notas de mi vida.

10-I-04 (inspirado en un macarra bobete) Gracias a personas así la musa nunca duerme entre los dedos de un escritor.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Inconformismo, deseo y lujuria..creo poder entender tus palabras al recordar en mi lo vivido. Que grandes todos esos macarras que han dado luz de alguna manera a nuestras vidas de mujer, cuantos quisieran ni siquiera un dia ver lo que sus ojos han visto, luchar sin cesar por conseguir el infinito, por sentir su fuerza, su incansable sonrisa entre amargas lagrimas negras, dormir en la calle, soledad, que te insulten sin motivo.. cuanto nos queda por aprender y que suerte que una estrella asi se cruce en nuestro camino... Molts petonets preciosa, i endavant sempre endavant! Lilu

.o0 EnE 0o. dijo...

Y ver que ellos luchan por algo verdadera: una sonrisa franca.

Cuanto se puede aprender de personas tan aparentemente diferentes y de vidas complejas.

Gràcies Lilu, the sky is the limit!!